“The industry of the Absolute Fake gives a semblance of
truth to the myth of immortality through the play of imitations and copies, and
it achieves the presence of the divine in the presence of the natural.” (Umberto
Eco, “City of Robots”, Travels in
Hyperreality, pg. 56)
El
fracaso de Eco en su descripción de Disneyland y las otras ciudades de robots
es pensar que Disneyland trata de ser más de lo que es. Al entender que
Disneyland existe por un propósito muy específico (además de hacernos gastar nuestro
dinero), vemos que la utilidad de estas ciudades de robots no es hacer las
copias de realidad mejores que la realidad sino crear un ambiente que nos
provee chances de experimentar fuera del posible, o sea, expandir nuestra
realidad.
Yo vengo
de una familia muy humilde (no soy uno de los “one percenters”), y no hay
posibilidad ninguna que vaya yo a la África. Tampoco voy a cruzar el río
Misisipi, o pasar por las montañas Alpes. La mejor manera de conocer el mundo
venia de libros. Hasta que llegue a Disneyland cuando tenía 10 años. Ahí pude tocar
un castillo, ver animales africanos exóticos, y montar trineos que cruzaban los
Alpes. Aunque las atracciones eran copies de realidad, las emociones eran
reales y las memorias que creí con mi familia me han quedado.
El
cerebro humano es algo muy complicado. Las químicas y señalitas eléctricas que
controla el cerebro tienen un orden. El cerebro envía químicas y señalitas
eléctricas cuando se estimula, sean esos estímulos reales o artificiales. En este
sentido, el efecto de ser asustado por un hipopótamo real contra un hipopótamo artificial
es lo mismo: los dos estimulan el cerebro, pero los hipopótamos artificiales
son más accesibles. Y encontramos la necesidad de ciudades de robots, como
Disneyland: crea ambientes suficientemente reales para proveer acceso a
estímulos fuera del alcance que las personas comunes.
Eco
tiene puntos buenos de como lugares como Disneyland son más negocios que “donde
los sueños se hacen realidad”, pero yo no tengo los fondos para cruzar el río
Misisipi de Disneyland y el río Misisipi de Misisipi en el mismo día solo para
notar la diferencia entre los dos. Es suficiente para mí conocer lo máximo del
mundo, sea real o copia.
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