“No, no
me callo. No quiero ver a estas mujeres solteras rabiando por la boda, haciéndose
polvo el corazón, yo me quiero ir a mi pueblo. Bernarda, yo quiero un varón para
casarme y para tener alegría.” (María Josefa de La Casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca, 350)
En cada obra
de literatura, algunos papeles siempre corresponden a ciertas clases de personas
con las mismas características. Se puede confiar que la madrastra mala va a ser
muy bella y va a portarse muy bien con los demás, pero muy mala con sus
hijastros. La vejez también tiene un significado muy distinto. Y más que solo
la vejez, pero la vejez con un elemento de locura.
La vejez
es símbolo de sabiduría. La locura, también, es más de lo que parece. Pero los
dos juntos, como es el caso con María Josefa, crea algo muy especial. Los
viejos locos serán ignorados por su familia porque ¿quién creería un viejo loco?,
pero van a saber algo que, al final, va a ser muy sensible y muy importante.
Puedo
pensar en varios ejemplos de esto: la abuela de Mulan era loca y nadie le hacía
caso. Pero si ella no hubiera dado el grillo a Mulan, no habría pasado nada en
la historia. Todo empezó con la vieja loca.
En la película 17 Again, el guía espiritual de Mike O´Donnell (Zac Efron) es un
viejo excéntrico. ¿Y por qué tenía que ser un viejo excéntrico? Porque cuando
pensamos en un guía espiritual, pensamos en alguien sabio. Y nada transmite
sabiduría como un viejo. Él era excéntrico porque el proceso que estaba al
punta de tomar era algo extremadamente raro.
La abuela de The Proposal era completamente loca. Pero ella sabía que los dos
novios (Ryan Reynolds y Sandra Bullock) se iban a casar aun cuando los novios
mismos no sabían. Viejos son muy sabios, pero hay algo muy especial de un viejo
loco.
Podemos
confiar que María Josefa va a tener este mismo papel en La Casa de Bernarda Alba. Ella no va a tener miedo de hablar su
mente, y así, nos va a iluminar mucho. Tengan cuidado de descuidar a los
viejos; conocen más que asumimos.



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